El agua del Maipo abastece a casi seis millones de personas y depende en gran medida de la nieve de la cordillera. Un informe del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), publicado en 2023, reúne evidencia científica sobre la cuenca y permite responder cuatro preguntas, cómo se comporta el río durante el año, cómo podría cambiar con el clima, quién usa el agua y qué ocurre bajo tierra.
El agua del Maipo y su ciclo anual
El río Maipo, medido en la estación El Manzano, tiene un régimen nival. La nieve se acumula en invierno y se derrite en primavera y verano, por lo que el máximo de caudal se retrasa respecto de la precipitación. Además, la parte alta de la cuenca registra con frecuencia inviernos con déficit o superávit de precipitación superior a 50 % respecto de la media, y desde 2010 rige una megasequía, que el informe define como una etapa de baja precipitación de más de cinco años y de gran extensión geográfica, y que se ha extendido por más de una década. El informe vincula las variaciones entre años con El Niño y La Niña, y atribuye la tendencia hacia un clima más seco, observada desde Coquimbo hasta Aysén, a una combinación de variabilidad natural y cambio climático de origen humano. El detalle está en el artículo de Cajón Outdoor sobre el caudal del río Maipo.
La cuenca del Maipo concentra cerca de 30% de la población del país y 15% del uso consuntivo de agua de Chile.
Lo que podría cambiar con el clima
Con temperaturas más altas, las cuencas nivales tienden a un régimen más pluvial, y la nieve deja de almacenar agua para la primavera y el verano. Para la zona central, el informe proyecta hacia fines de siglo una disminución de precipitación menor a 10% en el caso optimista y superior a 30% en el pesimista. Para el Maipo Alto, una simulación extrema da una caída cercana a 40% de la precipitación y a 55% del caudal. Las proyecciones dependen del escenario global de emisiones, de la sensibilidad de los modelos y de la variabilidad natural, por lo que el informe presenta rangos y no una cifra única. La simulación para el Maipo Alto corresponde a un solo modelo, CanESM5, y a un escenario de emisiones medias a altas. Las proyecciones se explican en el artículo de Cajón Profundo sobre la cuenca del Maipo Alto.
Quién usa el agua y cuánta hay
La cuenca consume cerca de 75 m³/s, de los cuales alrededor de 60% va a riego agrícola y35 % a agua potable. Las cifras de población y consumo corresponden a la cuenca completa, que incluye la zona metropolitana de Santiago. El Indicador de Estrés Hídrico compara el uso con la disponibilidad superficial. Se considera alto estrés cuando supera 40% en el mediano plazo, y entre 2010 y 2020 la cuenca alcanzó un nivel extremo. Hacia mediados de siglo, en un escenario climático adverso, el informe proyecta niveles permanentes altos o extremos. El desarrollo está en el artículo de Cajón Histórico sobre el uso del agua en la cuenca del Maipo.
El agua que no se ve
Los 89 pozos de observación de la cuenca muestran un descenso sostenido del nivel freático, y el informe concluye que las extracciones superan la recarga del acuífero. Su estimación gruesa de agotamiento es de entre 50 y 200 años. El descenso obliga a profundizar los pozos, con costos económicos, y en zonas rurales ha provocado interrupciones del suministro. El informe califica como daño ambiental extremo el agotamiento parcial o total de un acuífero, por los largos tiempos que demora su recarga. El descenso también puede desconectar el agua subterránea de ríos y humedales, como ha ocurrido en La Ligua, Petorca y Maipo. El artículo de Cajón Silvestre sobre las aguas subterráneas del Maipo entrega el detalle.
En la cuenca del Maipo, 65 % de los derechos de aprovechamiento de aguas otorgados corresponde a fuentes subterráneas, según el informe.