Las lluvias de verano en el Cajón del Maipo son la excepciones. En la mayoría de los veranos no llueve y el promedio histórico en Santiago no supera los 7 mm entre diciembre y febrero, en muchos años el registro es cero. En la precordillera los montos son algo mayores, pero siguen siendo marginales respecto al total anual.
Esa condición de sequía estival no es permanente. Los registros de 111 años en Santiago muestran que las lluvias de verano ocurren y son documentables, en casos extremos pueden ser devastadoras. Enero de 2021 fue uno de esos casos.
Por qué en verano casi no llueve
El régimen de precipitaciones en Chile central está controlado por las altas presiones del Pacífico subtropical. En verano, ese sistema de alta presión se mantiene sobre Chile central y bloquea la llegada del callejón de tormentas, la franja de latitudes por donde circulan los frentes fríos. Sin frentes fríos, no hay precipitación frontal. Sin precipitación frontal, el verano es seco.
Las lluvias que sí ocurren en verano tienen un origen distinto. En la cordillera pueden desencadenarse tormentas convectivas aisladas cuando el flujo de aire en la tropósfera media sopla desde el este, transportando humedad desde Argentina y el océano Atlántico. Estas tormentas son de corta duración y pequeña escala espacial, pero pueden ser intensas y generar aluviones y crecidas súbitas en las cuencas andinas.
Qué dice el registro histórico
El análisis del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) sobre la estación Quinta Normal de Santiago, con datos desde 1911, permite entender la magnitud real del riesgo. En 73 de los 111 veranos registrados, la acumulación total fue menor a 2 mm. La moda del registro es 0 mm.
Sin embargo, en 18 veranos llovió más de 10 mm. Y en cinco ocasiones la acumulación superó los 40 mm, el umbral que alcanzó el verano 2020-2021. El verano más lluvioso del registro fue 1944-1945, con más de 80 mm acumulados.
Lluvias de la magnitud de enero de 2021 han ocurrido solo cinco veces en 111 años de registro, con un periodo de retorno superior a 40 años.
Lo más útil para el visitante del cajón es el dato diario. El 29 de enero de 2021, la estación Quinta Normal registró 31 mm en un solo día. Valores iguales o mayores a ese solo habían ocurrido dos veces en 111 años: el 13 de diciembre de 1939 y el 4 de febrero de 1945.
El riesgo que no cambia con la estación
El Cajón del Maipo tiene una morfología que amplifica los efectos de la precipitación intensa. Las laderas son pronunciadas, los cauces laterales reaccionan con rapidez y los flujos de detritos pueden alcanzar la Ruta G-25 en minutos desde que comienza una lluvia fuerte. En enero de 2021, el sector de El Melocotón y San Alfonso lo demostró con claridad: 700 personas damnificadas y 180 viviendas dañadas en pocas horas.
El análisis del CR2 no identifica una tendencia creciente en la ocurrencia de grandes tormentas estivales. Los datos no permiten vincular estos eventos con el calentamiento global, lo que sí confirman es que el fenómeno existía antes y seguirá existiendo. El cajón ha recibido lluvias extraordinarias de verano al menos cinco veces en un siglo, y volverá a recibirlas.
Planificar una visita al cajón en enero o febrero sin revisar el pronóstico meteorológico es un error de evaluación de riesgo. Las alertas de la ONEMI se emiten con anticipación suficiente para tomar decisiones. En enero de 2021, esa anticipación salvó vidas.
Información práctica
En verano, el Cajón del Maipo puede recibir precipitaciones intensas y breves asociadas a tormentas convectivas en cordillera o, en casos excepcionales, a ríos atmosféricos zonales. Ante cualquier alerta de la ONEMI en la Región Metropolitana durante los meses de diciembre a febrero, revisar el estado de la Ruta G-25 antes de ingresar. Los sectores de mayor riesgo son las quebradas laterales entre San Alfonso y El Melocotón.